APOLO 11

APOLO 11
«Estamos bien», informó un lacónico Neil Armstrong, a 25 segundos del despegue de la misión Apolo 11, hoy hace 50 años. Instantes después, a las 09.32 del 16 de julio de 1969, el cohete Saturno V cobró vida en la plataforma A del complejo de lanzamiento 39 del Centro Espacial Kennedy. En tierra, un millón de personas, entre los que había 2.700 reporteros, periodistas y personalidades, contenían el aliento, soportando el calor y equipados con gafas se sol, telescopios y prismáticos. Los cinco motores F-1 tardaron nueve segundos en llegar a la máxima potencia, alcanzando un consumo de 13.000 litros de hidrógeno y oxígeno líquidos por segundo. Tenían capacidad para producir 3,4 millones de kilogramos de empuje.
Despegue del cohete Saturno V, el 16 de julio de 1969, de la misión Apolo 11

Despegue del cohete Saturno V, el 16 de julio de 1969, de la misión Apolo 11 - NASA


El cuarto tripulante

A su lado viajaba un cuarto tripulante. Dentro de la maraña de 24 kilómetros de cables que componían la nave, había un ordenador de a bordo de nombre AGC (« Apollo Guidance Computer»), cuyas funciones eran cruciales para el éxito de la misión: debía controlar los sistemas de estabilización, los encendidos del motor, calcular la posición de la nave y dirigir todas las fases del vuelo. Fue un pináculo de la ingeniería humana y uno de los puntos más complejos de la misión. Curiosamente, su potencia palidecería ante cualquier smartphone actual: era una dos mil veces más lento (su velocidad era de 2.048 MHz) y su memoria era mínima: tenía 72 kilobytes para almacenar programas y otros cuatro para almacenar datos, cuando cualquier móvil de hoy en día tiene varios gigabytes (del orden de 100 o 1.000 veces más)
Cuerpo principal del AGC (izquierda) y pantalla e interfaz, llamadas DSKY (derecha)
Cuerpo principal del AGC (izquierda) y pantalla e interfaz, llamadas DSKY (derecha)




Neil Armstrong y Buzz Aldrin colocando la bandera estadounidense en la Luna en 1969.




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